Spanish Translation of THE RHIZOME AS A FIELD OF BROKEN BONES

EL RIZOMA COMO UN CAMPO DE HUESOS ROTOS By Margaret Randall / Translations by María Vázquez Valdez

, by Margaret Randall

El rizoma como un campo de huesos rotos

De lúpulos a orquídeas,
del jengibre a la flor santificada
que llamamos alcatraz,
un tallo horizontal
o cuerpo de raíz
se mueve bajo el suelo
buscando su camino,
escogiendo dónde despertará y se alzará
en otro espejo multiplicador
que alzamos a la historia.
Los antiguos griegos nos legaron
esta anatomía: el rizoma
como llave de la resistencia vegetal.
La colonia Pando de Utah
de álamo temblón
un millón de años joven.
Ni forrajeros, insectos,
hongo ni fuego
quebrantan el diseño
de su escondite.
En este nivel de nuestro universo fractal,
el helecho elegante
y el césped plebeyo de Bermuda,
la juncia púrpura
o el obstinado roble venenoso
esperan en la orilla del camino
a las próximas piernas desnudas
de los excursionistas:
todos hablan la lengua del rizoma
a nuestros agradecidos oídos.
Nosotros que vemos un campo
de huesos rotos,
miramos los rostros pálidos
en la impresión de la memoria,
nos hacemos amigos del rizoma:
ni principio ni fin.
Equilibrados en un punto medio
resistimos la cronología
y reclamamos nuestro lugar
como nómadas en un mapa salvaje de riesgo.
No es narrativa lineal
sino una cuadrícula radiante
donde cuatro imágenes dimensionales danzan
y una mariposa de selva tropical
hincha una nube cumulonimbo
con energía no medida
por el científico de laboratorio,
dispuesto a considerar
un millón de vidas como daño colateral,
deseoso de ganar
el premio mayor

.

Imaginas que eres un niño
en Phnom Penh,
entre cráneos como raíces entrecortadas,
uno brotando de otro
de su nodo,
una ideología vuelta loca
donde de veinte brotan miles,
dos millones, un paisaje
donde por encima de la tierra
una sola pauta de terror se mueve.
Arrastras hacia atrás tu única memoria
hacia las aulas de Treblinka,
donde maestros desesperados
ayudan a los niños
a pintar la libertad
en reconfortantes cuadros de papel.
Vagas entre pilas de zapatos,
montañas de cabello humano,
cada nuevo nodo
un nacimiento maligno.
Descansas en el Elazig fantasmal,
ahora Turquía en la negación,
donde miles de armenios
vivieron y amaron
antes del genocidio.
Contemplas la afilada orilla
de un machete de Ruanda
y tratas de recordar si tú
esgrimiste el arma o conociste su acero
sobre tu garganta.
Entras en esta compleja comunidad
por su puerta trasera,
inmiscúyete en su frontera rocosa
y deshaz el amarre
en el que vertiginosos sistemas
de costumbre
te aprisionan.
Ábrete
al tiempo
en cada dimensión.
Recibes un nuevo hogar.
 
Hoy soy un cuerpo
de agua más
llenando el espacio disponible,
deslizándome hacia abajo
a través de fisuras y vacíos
hacia un nuevo mapa,
erosionando lo que me impide el paso.
Puedes tratar de interrumpir mi danza
pero tu feo lenguaje
no registra su firma.